Muchos españoles cuentan con un seguro de decesos (seguro de gastos funerarios). Las pólizas modernas suelen incluir cobertura de repatriación internacional, especialmente si el asegurado viaja o reside fuera con frecuencia. Si el familiar fallecido tenía contratado un seguro de decesos, es fundamental avisar de inmediato a la compañía aseguradora para activar la cobertura. Por lo general, el seguro se hará cargo de todos los gastos del traslado y sepelio, ya sea repatriando el cuerpo o las cenizas según corresponda. Además, estas pólizas brindan asistencia en la gestión de trámites: la aseguradora coordina con la funeraria, el consulado y las autoridades, facilitando certificados, traslados y formalidades en nombre de la familia. Gracias al seguro de decesos, la familia puede escoger libremente el lugar de inhumación del fallecido (por ejemplo, traerlo a España aunque haya muerto en el extranjero) sin preocuparse por el coste, puesto que la póliza lo tiene cubierto.